lunes, 20 de mayo de 2013

Un libro de Dylan Thomas y yo

Sin un rumbo fijo, andando a tientas en la oscuridad que es un camino y no un lugar –el lugar es la luz, diría Dylan Thomas–: así transcurrieron días en los que la vocación poética de Frank Báez luchaba por hacerse manifiesta. El vagabundeo errático de la juventud en esas búsquedas ambiguas tipo Holden Caufield y la brújula milagrosa que irrumpe de manera inesperada para dar sentido; en este caso, un libro de Dylan Thomas que parece haber viajado entre tiempo y circunstancia para instalarse en la vida de Frank Báez y recordarle al poeta y sus lectores que la juventud es un estado que siempre elude los espejos.

viernes, 17 de mayo de 2013

O' Miami

Frank Báez leyendo
Frank Báez con Yaddyra Peralta
Frank Báez con Scott Cunnignham
Frank Báez con Megan Amram
Frank Báez con Thurston Moore

jueves, 9 de mayo de 2013

Mi presentación de César Aira en la Feria internacional del libro de Santo Domingo


Una de las novelas más conocidas de César Aira se titula "Los Fantasmas". Es una hermosa novela que se puede leer como una parodia de las novelas góticas de aparecidos. A diferencia de estas novelas, tipo "Otra vuelta de tuerca" de Henry James, en esta el espacio donde habitan los fantasmas no es una de esas misteriosas y antiguas mansiones inglesas que dan escalofríos, es más bien un edificio vulgar de apartamentos que está en proceso de construcción, habitado por el sereno y su familia de inmigrantes chilenos. Pero no sólo eso, sino que en vez de aparecerse de noche, los fantasmas se aparecen a plena luz del día. En vez de presentarnos situaciones serias y solemnes, los personajes de "Los Fantasmas" se la pasan haciendo chistes y diciendo tonterías. Incluso los fantasmas parecen más sacados de los muñequitos que de las películas de terror.

Sin embargo, a pesar de todo esto, a pesar de que el narrador despoja esta pieza de los efectos clásicos de esas novelas góticas de fantasmas - de por ejemplo esas puertas o ventanas que se cierran solas, lo que es imposible, ya que la construcción no tiene puertas ni ventanas - , la novela causa miedo y extrañeza. Traigo a colación "Los Fantasmas" porque ayuda a ilustrar quién es César Aira y qué se propone hacer con su literatura. Leyéndolo da la sensación que el autor está loco y que manda sus novelas desde un manicomio. Esto se debe a que uno no se imagina que alguien que ha escrito libros como "El Sueño", en que una monja se transforma en una especie de robocop (el monjatrón), o "El Congreso de Literatura", donde un científico malvado clona al escritor Carlos Fuentes para poder conquistar el mundo, o "Las Aventuras de Barba Verde", que incluye varios episodios absurdos, entre los que sobresale uno que va de un gigantesco salmón proyectado en el cielo que está a punto de chocar contra la tierra y otro que termina en un gigantezco rave en las pirámides de Luxor, o "Dante y Reina", que es una historia de amor imposible a lo Romeo y Julieta entre una mosca y un perro que transcurre en plena época peronista, o “La Liebre”, donde los gauchos hablan de Schopenhauer y toman drogas alucinógenas, o el pasaje de "Un episodio en la vida del pintor viajero" en que el pintor Johan Moritz Rugendas, que va cabalgando bajo una tormenta en la Pagatonia, le cae encima un rayo tras otro, y el de "Yo era una chica moderna", en que luego que una chica da a luz en el baño de una discoteca, sus dos amigas que presencian el parto, toman la placenta y se la aplican en el pelo para que se los deje espectacular; pues a uno le resulta imposible concebir que alguien que escriba estas cosas, pueda andar por ahí sin una camisa de fuerza puesta. No es algo que piensan sólo sus lectores, sino también su familia. César me contó anoche que su hijo cada vez que lee una novela suya le pregunta, “ papá, ¿pero qué fue lo que te fumaste para escribir esto?”.

A pesar de escribir una de las obras más excéntricas de la literatura actual, César Aira es un tipo como cualquier otro, una persona modesta, tranquila, que va al gimnasio, que se desplaza en bicicleta por Flores, el barrio donde vive en Buenos Aires, que hace filas en el banco y que asiste a ferias del libro. Mientras otros escritores se vuelven leyenda al suicidarse y dejar sus manuscritos, mientras otros se van al Africa a cazar leones con el dinero de su mujer, mientras otros desaparecen y dejan de publicar para mantener el interés en su persona, César Aira ajeno a todo esto, lleva una vida familiar normal y publica tres libros al año en editoriales independientes de poca tirada. Según me refirió, hasta la fecha lleva publicados alrededor de ochenta libros. Hay una relación entre la producción de Aira con la proliferación de editoriales independientes en hispanoamérica, ya que de alguna manera, la posibilidad de publicar sus textos, sirve para potenciar su proceso de escritura, que lo lleva a usar de lema la famosa frase de su amigo Osvaldo Lamborghini, “primero publicar, luego escribir.” 

Los libros de Aira hay que pensarlos como artefactos, como esas cajas de Joseph Cornell con elementos yuxtapuestos que el artista recogía de las calles de Nueva York.

César Aira también es profesor de literatura y traductor. A la fecha ha traducido libros de cinco idiomas distintos y de autores tan disímiles como Kafka o Saint Exupéry. Además de novelas, también ha publicado cuentos, estudios literarios, ensayos, diarios y obras de teatro. Todos estos se caracterizan por el ingenio, la inteligencia, la ironía y una gran dosis de humor. El procedimiento de César Aira, según ha repetido en muchas entrevistas, es el de una fuga hacia adelante, que consiste en escribir una página diaria, en no volver a revisar y en dejarse llevar por la historia. Su procedimiento está más cerca del poeta que del narrador deminonónico tradicional y se nutre de técnicas procedentes de las artes visuales, de la música y del cine experimental. Lo grandioso de Aira es que sus historias por más absurdas, por más delirantes y cercanas a la locura que se encuentren, cuando llegan a su página final, se resuelven de la misma forma que una novela policiaca. En este sentido, su interés es explorar en esas áreas apartadas de su mente y de la literatura, esas áreas del inconsciente con que experimentaron los surrealistas, pero con la intención no sólo de mostrar la experiencia o lo que pescó en ese mundo onírico, sino también de cocinarlo, desmenuzarlo y servirlo al lector. Es prácticamente el mismo principio con el que se apropió Kafka del realismo para describir con detalles los sueños y las fábulas que se le ocurrían. Por ejemplo, si en uno de sus libros, un personaje empieza a construir un carro con los fósiles de un Glyptodón es porque el antepasado del armadillo, realmente parecía un carro.

Se podría hablar por horas de Aira. La crítica ha sido sumamente elogiosa con su obra. De igual manera lo han sido sus colegas. Patti Smith ha dicho de él que es el último punk. Sergio Pitol escribió sobre sus novelas que “los episodios son tan disparatados, tan excéntricos, tan inconcebibles, que los prodigios del lenguaje se esconden. Parecen ser sólo un sostén firme de los procedimientos narrativos. Pero cuando uno lee la novela, conociendo ya sus peripecias, y sobre todo el final, es posible describir el lenguaje, tocarlo, paladearlo.” Roberto Bolaño dijo que era uno de los mejores escritores que escriben en español. Carlos Fuentes escribió en "La Silla del Aguila" que debían entregarle a Aira el premio Nobel en el 2020. Si Andre Breton hubiese escrito “La antología del surrealismo” proyectada hacia el futuro de seguro habría incluido algunas de sus novelas. Otros lo han considerado el Borges en ácido, el antiRulfo, la reencarnación de Lautreamont, el Balzac flaco.

Llevo un tiempo fascinado con César Aira. Viajé a la Argentina hace unos años, pero por más que intenté dar con él, me resultó imposible. Sin embargo, compré un montón de libros suyos, que son imposibles de encontrar en el país. De esa experiencia escribí una crónica larga titulada en "Rosario no se baila cumbia" que trata básicamente de mi interés en entrevistarlo. El texto lo editó en formato libro una de esas pequeñas editoriales porteñas que publican a Aira. Ahora recuerdo algo que decían de los Velvet Underground, aquello de que nunca fueron exitosos comercialmente, pero las personas que los escucharon empezaron su propia banda. Lo mismo ocurre con César Aira: sus lectores terminan escribiendo. Y si ya lo hacían, la lectura de Aira sirve para replantear su escritura. Como se lee en el librito, no alcancé a entrevistarlo. Por lo que grande es mi alegría el estar ahora, años después, presentándolo acá en la Feria internacional del libro de Santo Domingo. Quiero agradecer a Nan Chevalier por la oportunidad. Y quiero agradecer a César Aira por sus libros que me han hecho tan feliz, que me han inspirado a crear y que me han hecho reír tanto, aunque a él no le gusta que uno diga que sus libros hacen reír, pero, ¿qué se va a hacer? También por la novela suya que me trajo, "El ilustre mago", que recién acaban de imprimir en Buenos Aires y que de acuerdo a él, ninguno de sus lectores ha leído aún, por lo que seré el primero en hacerlo. Sin más que agregar, recibamos con un aplauso, al gran escritor argentino, César Aira.

jueves, 25 de abril de 2013

Lectura en O, Miami Poetry Festival con Thurston Moore y otros artistas y escritores

 

Donde: New World Center Symphony Hall, 500 17th Street, Miami Beach, FL 33139
Quienes: Richard Blanco, Thurston Moore, Megan Amram, with introductory performances by Maxis Made, Frank Báez (with Dave Landsberger), and Smilo
Info: 2013 Inaugural poet Richard Blanco; Sonic Youth's Thurston Moore; and NBC's Megan Amram read poetry in the New World Symphony Hall. Plus poetry films by the Borscht Film Fest. Tickets at newworldcenter.com.


.New World Center - Event Details